Anuncian hallazgo relacionado con la antigua Ciudad de David
Posted by fmiraval at 6:17 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Abril del 2007 Muchos visitantes a Jesusalén, y muchos de aquellos que conocen esa ciudad sólo por medio de mapas y fotografías, utlizan la expresión “Ciudad de David” como sinónimo de Jesuralén, o creen que la “Ciudad Vieja” (rodeada de murallas) es la antigua “Ciudad de David”. Ambas suposiciones son erróneas. De hecho, la Ciudad de David (en referencia al conocido rey de Israel) de la que habla la Biblia estaba al sur y al este del Monte Moriah, y fue solamente después, durante la época de Salomón, hijo y sucesor de David, que la ciudad se expandió al norte y llegó eventualmente a ocupar todo el Monte Moriah. Una de las primeras acciones que tomó David después de ser coronado rey (cerca del 1000 antes de Cristo) fue precisamente la de conquistar el lugar habitado por los jebuseos, que luego sería conocido como Jerusalén. Este hecho indica claramente que la Ciudad de David y Jerusalén son dos lugares distintos, aunque eventualmente se hayan superpuesto. La llegada del arca del pacto (2 Samuel 6) a Jerusalén le dio a esta ciudad el carácter de “capital nacional” de la monarquía unida de Israel. Con todo, en las últimas décadas, el movimiento llamado “minimalista” dentro de la arqueología bíblica comenzó a proponer la idea de que David en realidad no había existido, y de que, por lo tanto, tampoco existía la Ciudad de David. Esa postura se basa, según sus proponentes, en la falta de evidencia arqueológica que demuestre que hubo un rey David que construyó una ciudad en el año 1000 antes de Cristo, en la zona cercana a lo que hoy es Jerusalén. Los minimalistas quizá deban revisar su postura, ya que el pasado 30 de marzo la arqueóloga israelí Dra. Eilat Mazar anunció que el reciente descubrimiento de una antigua enb el lugar en el que se supone que estaba la Ciudad de David “refuerza la afirmación de que realmente existió el rey David y que David tuvo su propio palacio”. Mazar dijo que la pared (que ella descubrió en el 2005), tiene poco menos de 20 metros de largo y casi 7 metros de ancho, indicando que se trataba de una zona “altamente fortificada” y, por lo tanto, “un importante centro de gobierno”. “El más grande descubrimiento jamás realizado de la época del rey David”, opinó Mazar, quien agregó que hasta el momento sólo se ha desenterrado “menos de la cuarta parte de la pared”. La Biblia (2 Samuel 2:5) dice que Hiram, el rey de Tiro, construyó un palacio para David después de que David conquistase Jerusalén. Según Mazar, si se comprueba que la pared realmente fue construida en el 1000 antes de Cristo, y que el edificio que ahora se está excavando es un palacio, se comprobaría entonces una vez más la autenticidad histórica del texto bíblico. Mazar trabaja par ael Instituto de Arqueología para el Pueblo Judío, dependiente del Centro Shalem. Sus excavaciones reciben fondos de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Para una visita virtual en español a la antigua Ciudad de David, con videos, fotografías, cronología y archivos, visitar el sitio de Internet de la Fundación “Ciudad de David”, en www.cityofdavid.org.il, y, después de la pantalla inicial, pulsar el enlace con “Español”. Frenéticas excavaciones en olvidado asentamiento judío Por otro lado, arqueólogos de Israel trabajaron frenéticamente durante varias semanas en marzo pasado para rescatar tanto como fuese posible de un antiguo asentamiento judío de la época de Jesús, cerca de Jerusalén, antes de que el lugar quedase cubierto por la construcción de un tren de pasajeros. El lugar, una aldea del siglo I de la era cristiana, está ubicado en lo que hoy es el vecindario de Shuafat, una zona bajo control de la Autoridad Palestina. Según Rachel Bar Nathan, arqueóloga de la Autoridad Nacional de Antigüedades de Israel, “nadie sabía que un sitio arqueológico de esta importancia estaba a unos pocos kilómetros al norte de Jerusalén”. Bar Nathan comentó que, aunque se sabe que el sitio es “de la época del segundo templo judío” (el llamado Templo de Herodes, que conoció Jesús), aún no se sabe de qué ciudad se trata”. Algunos arqueólogos especularon que podría ser la ciudad de Nob, donde se refugiaron los sacerdotes de la antigüedad cuando Saúl fue coronado rey de Israel (en el siglo XI antes de Cristo). La trágica historia de Nob se encuentra en 1 Samuel 21 y 22. Pero, según Bar Nathan, sería una ciudad construida después de que los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70. La evidencia indica que fue abandonada cerca del 130, durante la rebelión de los judíos contra Roma. Entre los descubrimientos apresuradamente realizados (debido a la construcción de las vías del tren) figuran los restos del incendio que destruyó la ciudad hace casi dos mil años, vasijas con monedas enterradas en las paredes, una moneda de oro del emperador Trajano (quien reinó del 98 al 117), y varias cisternas y restos de baños termales (construidos de la misma manera que los baños termales romanos).
Posted by fmiraval at 6:17 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Abril del 2007 Muchos visitantes a Jesusalén, y muchos de aquellos que conocen esa ciudad sólo por medio de mapas y fotografías, utlizan la expresión “Ciudad de David” como sinónimo de Jesuralén, o creen que la “Ciudad Vieja” (rodeada de murallas) es la antigua “Ciudad de David”. Ambas suposiciones son erróneas. De hecho, la Ciudad de David (en referencia al conocido rey de Israel) de la que habla la Biblia estaba al sur y al este del Monte Moriah, y fue solamente después, durante la época de Salomón, hijo y sucesor de David, que la ciudad se expandió al norte y llegó eventualmente a ocupar todo el Monte Moriah. Una de las primeras acciones que tomó David después de ser coronado rey (cerca del 1000 antes de Cristo) fue precisamente la de conquistar el lugar habitado por los jebuseos, que luego sería conocido como Jerusalén. Este hecho indica claramente que la Ciudad de David y Jerusalén son dos lugares distintos, aunque eventualmente se hayan superpuesto. La llegada del arca del pacto (2 Samuel 6) a Jerusalén le dio a esta ciudad el carácter de “capital nacional” de la monarquía unida de Israel. Con todo, en las últimas décadas, el movimiento llamado “minimalista” dentro de la arqueología bíblica comenzó a proponer la idea de que David en realidad no había existido, y de que, por lo tanto, tampoco existía la Ciudad de David. Esa postura se basa, según sus proponentes, en la falta de evidencia arqueológica que demuestre que hubo un rey David que construyó una ciudad en el año 1000 antes de Cristo, en la zona cercana a lo que hoy es Jerusalén. Los minimalistas quizá deban revisar su postura, ya que el pasado 30 de marzo la arqueóloga israelí Dra. Eilat Mazar anunció que el reciente descubrimiento de una antigua enb el lugar en el que se supone que estaba la Ciudad de David “refuerza la afirmación de que realmente existió el rey David y que David tuvo su propio palacio”. Mazar dijo que la pared (que ella descubrió en el 2005), tiene poco menos de 20 metros de largo y casi 7 metros de ancho, indicando que se trataba de una zona “altamente fortificada” y, por lo tanto, “un importante centro de gobierno”. “El más grande descubrimiento jamás realizado de la época del rey David”, opinó Mazar, quien agregó que hasta el momento sólo se ha desenterrado “menos de la cuarta parte de la pared”. La Biblia (2 Samuel 2:5) dice que Hiram, el rey de Tiro, construyó un palacio para David después de que David conquistase Jerusalén. Según Mazar, si se comprueba que la pared realmente fue construida en el 1000 antes de Cristo, y que el edificio que ahora se está excavando es un palacio, se comprobaría entonces una vez más la autenticidad histórica del texto bíblico. Mazar trabaja par ael Instituto de Arqueología para el Pueblo Judío, dependiente del Centro Shalem. Sus excavaciones reciben fondos de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Para una visita virtual en español a la antigua Ciudad de David, con videos, fotografías, cronología y archivos, visitar el sitio de Internet de la Fundación “Ciudad de David”, en www.cityofdavid.org.il, y, después de la pantalla inicial, pulsar el enlace con “Español”. Frenéticas excavaciones en olvidado asentamiento judío Por otro lado, arqueólogos de Israel trabajaron frenéticamente durante varias semanas en marzo pasado para rescatar tanto como fuese posible de un antiguo asentamiento judío de la época de Jesús, cerca de Jerusalén, antes de que el lugar quedase cubierto por la construcción de un tren de pasajeros. El lugar, una aldea del siglo I de la era cristiana, está ubicado en lo que hoy es el vecindario de Shuafat, una zona bajo control de la Autoridad Palestina. Según Rachel Bar Nathan, arqueóloga de la Autoridad Nacional de Antigüedades de Israel, “nadie sabía que un sitio arqueológico de esta importancia estaba a unos pocos kilómetros al norte de Jerusalén”. Bar Nathan comentó que, aunque se sabe que el sitio es “de la época del segundo templo judío” (el llamado Templo de Herodes, que conoció Jesús), aún no se sabe de qué ciudad se trata”. Algunos arqueólogos especularon que podría ser la ciudad de Nob, donde se refugiaron los sacerdotes de la antigüedad cuando Saúl fue coronado rey de Israel (en el siglo XI antes de Cristo). La trágica historia de Nob se encuentra en 1 Samuel 21 y 22. Pero, según Bar Nathan, sería una ciudad construida después de que los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70. La evidencia indica que fue abandonada cerca del 130, durante la rebelión de los judíos contra Roma. Entre los descubrimientos apresuradamente realizados (debido a la construcción de las vías del tren) figuran los restos del incendio que destruyó la ciudad hace casi dos mil años, vasijas con monedas enterradas en las paredes, una moneda de oro del emperador Trajano (quien reinó del 98 al 117), y varias cisternas y restos de baños termales (construidos de la misma manera que los baños termales romanos).
Crecen las tensiones por construcción en el Monte del Templo
Posted by fmiraval at 6:16 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Febrero del 2007 Aunque la mayor parte del tiempo la arqueología bíblica y las excavaciones en sitios antiguos en Israel pasan desapercibidas y son de interés sólo para los expertos y curiosos, a veces la política actual se entremezcla con los quehaceres del arqueólogo. En los dos primeros meses del 2007 aumentaron las tensiones entre judíos y musulmanes, o, mejor dicho, entre israelíes y palestinos, por la construcción de un nuevo puente en el Monte del Templo, en Jerusalén, donde alguna vez estuvo el templo de Israel. (El llamado Templo de Herodes, o segundo templo, fue destruido por los romanos en el año 70). Según las autoridades israelíes, el nuevo puente reemplazará a una antigua y varias veces centenaria rampa que está a punto de desmoronarse y que ya no sirve para soportar el peso del tránsito peatonal actual. Por otro lado, representantes palestinos y musulmanes sostienen que las excavaciones para la construcción del nuevo puente se realizan “demasiado cerca” de donde está la mezquita de Al-Haram al Sharif (El Noble Santuario) así como la Cúpula de la Roca, que representan el tercer sitio más sagrado para el Islam. Además, dicen los musulmanes, la construcción pondría en peligro la estabilidad estructural de la mezquita y de antiguos edificios vecinos. El rey de Jordania dijo que el nuevo puente era “inaceptable desde todo punto de vista”. Y un portavoz de la Autoridad Palestina indicó que la construcción creará “un volcán de ira”. Pero las autoridades israelíes insisten que “se trata sólo de un rampa”, agregando que la construcción nunca estará a menos de 18 metros del sitio sagrado musulmán, y que en sólo ocho meses el nuevo puente reemplazará a la antigua rampa construida en la Edad Media. La situación se complica porque, aunque se sabe que primero el templo de Salomón (siglos IX al VI antes de Cristo) y después el de Herodes estuvieron en este monte, nadie sabe dónde estaban exactamente esos templos, sobre todo el de Herodes. Sin embargo, a principios de febrero pasado, un profesor del Insituto de Aerqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Dr. Joseph Patrich, indicó que él finalmente identificó el lugar exacto del templo de Herodes, y dijo que “no está donde la mayoría de los arqueólogos dice que estaba”. Patrich puntualizó que, al contrario de lo que hicieron otros arqueólogos, él no comenzó buscando el sitio del templo sin que buscó el lugar apropiado en el que tendrían que haber estado el patio, las salas auxiliares y las puertas del templo. Patrich llegó así a la conclusión que el templo de Herodes estuvo al sureste de lo que hasta ahora se creía, y que la Cúpula de la Roca, construída por los musulmanes en el siglo VII, no está por sobre las ruinas del templo judío, como generalmente se sostiene. Patrich basó sus observaciones en mapas subterráneos del Monte del Templo realizados en 1866 por el ingeniero inglés Charles Wilson. Esos mapas le permitieron ubicar una inmensa cisterna (de 4,5 m de ancho por 54 m de largo), en donde, según Patrich, se realizan los baños ceremoniales del templo. Con ese punto de referencia, Patrich pudo ubicar los otros edificios cercanos, incluso el mismo templo. Patrich enfatizó que sus estudios son “puramente académicos”, y pidió que no se le den “ninguna connotación política”. Antiguo amuleto en proto-hebreo ayuda a entender a Isaías El pasado 22 de enero del 2007, el Dr. Richard Steiner, profesor de la Universidad Yeshiva en Nueva York, anunció que había decifrado un amuleto del 2.500 antes de Cristo, escrito en proto-hebreo. El amuleto, dijo Steiner, incluye fórmulas mágicas relacionadas con serpientes. Steiner es miembro de la Academia del Idioma Hebreo y ex miembro del Instituto para Estudios Avanzado del Hebreo de la Universidad Hebrea en Jerusalén, y se dedica desde hace 25 años al estudio de antiguos textos egipcios y semíticos. El texto se descubrió hace años en una cámara subterránea de la pirámide del faraón Unas, en Sakkara, Egipto. pero hasta ahora los arqueólogos no sabían lo que decia. Según Steiner, el error de los otros estudiosos fue creer que el texto usaba sólo el lenguaje egipcio antiguo cuando en realidad era un mezcla de egipcio y proto-hebreo. Hace cuatro años, por pedido de un colega, Steiner revisó el texto. “Inmediatamente reconocí las palabras ‘madre serpiente’”, dijo Steiner. Poco después, pudo traducir el texto completo. Según Steiner, los sacerdotes cananitas de la ciudad de Biblos (hoy en el Líbano) escribían estos amuletos para los faraones egipcios. Los amuletos están en dos idiomas porque aparentemente en aquella época se creía que las serpientes entendían el idioma cananita (o proto-hebreo). En el amuleto, la “madre serpiente” le dice a otras serpientes que no entren a la tumba de los faraones. Steiner comentó que su traducción será “de gran interés” para historiadores, lingüistas y estudiosos de la Biblia, ya que “se trata del texto más antiguo hasta ahora identificado de proto-hebreo”. De hecho, dijo Steiner, los textos ayudarán a entender varias palabras raras del Antiguo Testamento, como, por ejemplo, la palabra final de Isaías 3:17, habitualmente traducida como “partes secretas” o “desnudez”, pero que ahora queda claro es una referencia directa a las partes íntimas femeninas.
Posted by fmiraval at 6:16 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Febrero del 2007 Aunque la mayor parte del tiempo la arqueología bíblica y las excavaciones en sitios antiguos en Israel pasan desapercibidas y son de interés sólo para los expertos y curiosos, a veces la política actual se entremezcla con los quehaceres del arqueólogo. En los dos primeros meses del 2007 aumentaron las tensiones entre judíos y musulmanes, o, mejor dicho, entre israelíes y palestinos, por la construcción de un nuevo puente en el Monte del Templo, en Jerusalén, donde alguna vez estuvo el templo de Israel. (El llamado Templo de Herodes, o segundo templo, fue destruido por los romanos en el año 70). Según las autoridades israelíes, el nuevo puente reemplazará a una antigua y varias veces centenaria rampa que está a punto de desmoronarse y que ya no sirve para soportar el peso del tránsito peatonal actual. Por otro lado, representantes palestinos y musulmanes sostienen que las excavaciones para la construcción del nuevo puente se realizan “demasiado cerca” de donde está la mezquita de Al-Haram al Sharif (El Noble Santuario) así como la Cúpula de la Roca, que representan el tercer sitio más sagrado para el Islam. Además, dicen los musulmanes, la construcción pondría en peligro la estabilidad estructural de la mezquita y de antiguos edificios vecinos. El rey de Jordania dijo que el nuevo puente era “inaceptable desde todo punto de vista”. Y un portavoz de la Autoridad Palestina indicó que la construcción creará “un volcán de ira”. Pero las autoridades israelíes insisten que “se trata sólo de un rampa”, agregando que la construcción nunca estará a menos de 18 metros del sitio sagrado musulmán, y que en sólo ocho meses el nuevo puente reemplazará a la antigua rampa construida en la Edad Media. La situación se complica porque, aunque se sabe que primero el templo de Salomón (siglos IX al VI antes de Cristo) y después el de Herodes estuvieron en este monte, nadie sabe dónde estaban exactamente esos templos, sobre todo el de Herodes. Sin embargo, a principios de febrero pasado, un profesor del Insituto de Aerqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Dr. Joseph Patrich, indicó que él finalmente identificó el lugar exacto del templo de Herodes, y dijo que “no está donde la mayoría de los arqueólogos dice que estaba”. Patrich puntualizó que, al contrario de lo que hicieron otros arqueólogos, él no comenzó buscando el sitio del templo sin que buscó el lugar apropiado en el que tendrían que haber estado el patio, las salas auxiliares y las puertas del templo. Patrich llegó así a la conclusión que el templo de Herodes estuvo al sureste de lo que hasta ahora se creía, y que la Cúpula de la Roca, construída por los musulmanes en el siglo VII, no está por sobre las ruinas del templo judío, como generalmente se sostiene. Patrich basó sus observaciones en mapas subterráneos del Monte del Templo realizados en 1866 por el ingeniero inglés Charles Wilson. Esos mapas le permitieron ubicar una inmensa cisterna (de 4,5 m de ancho por 54 m de largo), en donde, según Patrich, se realizan los baños ceremoniales del templo. Con ese punto de referencia, Patrich pudo ubicar los otros edificios cercanos, incluso el mismo templo. Patrich enfatizó que sus estudios son “puramente académicos”, y pidió que no se le den “ninguna connotación política”. Antiguo amuleto en proto-hebreo ayuda a entender a Isaías El pasado 22 de enero del 2007, el Dr. Richard Steiner, profesor de la Universidad Yeshiva en Nueva York, anunció que había decifrado un amuleto del 2.500 antes de Cristo, escrito en proto-hebreo. El amuleto, dijo Steiner, incluye fórmulas mágicas relacionadas con serpientes. Steiner es miembro de la Academia del Idioma Hebreo y ex miembro del Instituto para Estudios Avanzado del Hebreo de la Universidad Hebrea en Jerusalén, y se dedica desde hace 25 años al estudio de antiguos textos egipcios y semíticos. El texto se descubrió hace años en una cámara subterránea de la pirámide del faraón Unas, en Sakkara, Egipto. pero hasta ahora los arqueólogos no sabían lo que decia. Según Steiner, el error de los otros estudiosos fue creer que el texto usaba sólo el lenguaje egipcio antiguo cuando en realidad era un mezcla de egipcio y proto-hebreo. Hace cuatro años, por pedido de un colega, Steiner revisó el texto. “Inmediatamente reconocí las palabras ‘madre serpiente’”, dijo Steiner. Poco después, pudo traducir el texto completo. Según Steiner, los sacerdotes cananitas de la ciudad de Biblos (hoy en el Líbano) escribían estos amuletos para los faraones egipcios. Los amuletos están en dos idiomas porque aparentemente en aquella época se creía que las serpientes entendían el idioma cananita (o proto-hebreo). En el amuleto, la “madre serpiente” le dice a otras serpientes que no entren a la tumba de los faraones. Steiner comentó que su traducción será “de gran interés” para historiadores, lingüistas y estudiosos de la Biblia, ya que “se trata del texto más antiguo hasta ahora identificado de proto-hebreo”. De hecho, dijo Steiner, los textos ayudarán a entender varias palabras raras del Antiguo Testamento, como, por ejemplo, la palabra final de Isaías 3:17, habitualmente traducida como “partes secretas” o “desnudez”, pero que ahora queda claro es una referencia directa a las partes íntimas femeninas.
Escombros y barco hundido revelan tesoros del pasado
Posted by fmiraval at 6:16 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Diciembre del 2006 En algunas ocasiones, importantes descubrimientos arqueológicos se realizan por casualidad. Tal es el caso, por ejemplo, de los escombros acumulados en el este de Jerusalén, o del hallazgo de un barco romano del siglo I, hundido cerca de la ciudad española de Valencia. Tesoros entre escombros En 1999, la organización musulmana que administra los lugares sagrados del Islam, incluyendo la mesquita en el monte de Jerusalén donde alguna vez estuvo el templo judío, cavó un pozo en ese monte y arrojó los escombros al arroyo en el Valle Cedrón. La operación se realizó a pesar de las protestas de los arqueólogos israelíes, quienes afirmaron que en ese proceso se destruyeron incontables artefactos antiguos. Aunque no se tienen cifras exactas, se calcula que se removieron toneladas de tierra, sin ninguna consideración por la historia del lugar. (Según los musulmanes, en la zona en la que ellos excavaron el pozo no habían artefactos antiguos.) Luego, en el 2000, Zachi Zweig, un arqueólogo de 27 años egresado de la Universidad de Bar Ilan (cerca de Tel Aviv), obtuvo algunas muestras de los escombros y se convenció que era necesario revisar esos escombros en detalle, tras encontrar restos de vasijas antiguas. Zweig tardó cuatro años en obtener el permiso para excavar y los fondos necesarios, pero en el 2004, tras convencer a su profesor, Gabriel Barkay, para que dirigiese la6 excavación, Zweig y Barkay comenzaron el proceso de análisis de los escombros. En total, Zweig logró transportar el equivalente a 75 camiones de carga llenos de escombros a otro sitio, donde él y sus colegas iniciaron el análisis científico. En noviembre del 2006, Barkay anunció que, entre otros objetos, había descubierto una moneda de la época de la rebelión de los judíos contra Roma (cerca del año 70, que culminó con la destrucción del templo), puntas de flecha usadas por los babilonios (que destruyeron Jerusalén en el 586 antes de Cristo), parte de una máquina romana de guerra, cruces dejadas por peregrinos cristianos, y hasta un antiguo vaso egipcio, probablemente del 1.300 antes de Cristo. Sin embargo, el descubrimiento más importante fue la impresión de un sello, posiblemente relacionado con la familia sacerdotal de la que se habla en el libro de Jeremías (en el Antiguo Testamento). Todo eso, y más, entre los escombros de un lugar que las autoridades musulmanas decían que no tenía nada de valor arqueológico y los arqueólogos judíos no querían excavar, sosteniendo que los artefactos ya estaban destruidos. En una reciente entrevista, Zweig explicó que la impresión del sello (un pequeño fragmento de arcilla) se encontró en el 2005. Aunque el nombre está incompleto, parece decir “Gealiaju hijo de Imer”. Immer es el nombre de la familia que puso al profeta Jeremías en la cárcel (ver Jeremías 20:1). Barkay comentó que, porque los artefactos descubiertos entre los escombros no fueron desenterrados en el lugar donde originalmente estaban, “no serán de mucho interés para los arqueólogos profesionales”. Sin embargo, dijo, “eso no significa que no puedan arrojar nueva luz sobre el pasado”. Tesoros entre ánforas En algún momento del siglo I de la era cristiana, un barco romano que iba desde Cádiz (hoy España) hasta Roma se hundió, probablemente durante una tormenta, a 1,5 km al este de Valencia, en el Mar Mediterráneo. El barco, de 30 metros de largo y capaz de transportar hasta 400 toneladas de carga, quedó en el fondo del mar a 25 metros de profundidad hasta que en el 2000 lo descubrió por casualidad un marinero, cuando una de las anclas de su bote se enganchó en una de las ánforas (jarras de arcilla) del barco romano. En una reciente entrevista, Carles de Juan, el arqueólogo marino a cargo de las tareas de análisis del barco, comentó que la mayoría de la carga consistía de jarras de salsa de pescado, uno de los condimentos favoritos de los romanos. De Juan explicó que la posición del barco indica que la tripulación había decidido dirigirse hacia tierra “despreocupándose de la carga y sólo tratando de salvar sus vidas”. El comentario de este arqueólogo recuerda el incidente narrado en Hechos 27, conocido como “el naufragio de Pablo”. En este caso, los marineros primero arrojan al mar “los aparejos de la nave” (v. 19) y luego la carga (el trigo, v. 38). El Apóstol Pablo y sus compañeros sobrevivieron el naufragio, el destino de la tripulación del barco de Valencia sigue siendo un misterio. Las exploraciones y excavaciones del barco romano cerca de Valencia comenzaron finalmente en julio del 2006. El barco permanece enterrado en un 60 por ciento, pero se estima que transportaba unas 1.500 ánforas de un metro de alto cada una. Además de la salsa de pescado, el barco también llevaba lingotes de plomo y de cobre, que se usaban para fabricar distintos instrumentos de bronce, desde escudos y armas hasta las cañerías para las casas de las familias romanas adineradas.
Posted by fmiraval at 6:16 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Diciembre del 2006 En algunas ocasiones, importantes descubrimientos arqueológicos se realizan por casualidad. Tal es el caso, por ejemplo, de los escombros acumulados en el este de Jerusalén, o del hallazgo de un barco romano del siglo I, hundido cerca de la ciudad española de Valencia. Tesoros entre escombros En 1999, la organización musulmana que administra los lugares sagrados del Islam, incluyendo la mesquita en el monte de Jerusalén donde alguna vez estuvo el templo judío, cavó un pozo en ese monte y arrojó los escombros al arroyo en el Valle Cedrón. La operación se realizó a pesar de las protestas de los arqueólogos israelíes, quienes afirmaron que en ese proceso se destruyeron incontables artefactos antiguos. Aunque no se tienen cifras exactas, se calcula que se removieron toneladas de tierra, sin ninguna consideración por la historia del lugar. (Según los musulmanes, en la zona en la que ellos excavaron el pozo no habían artefactos antiguos.) Luego, en el 2000, Zachi Zweig, un arqueólogo de 27 años egresado de la Universidad de Bar Ilan (cerca de Tel Aviv), obtuvo algunas muestras de los escombros y se convenció que era necesario revisar esos escombros en detalle, tras encontrar restos de vasijas antiguas. Zweig tardó cuatro años en obtener el permiso para excavar y los fondos necesarios, pero en el 2004, tras convencer a su profesor, Gabriel Barkay, para que dirigiese la6 excavación, Zweig y Barkay comenzaron el proceso de análisis de los escombros. En total, Zweig logró transportar el equivalente a 75 camiones de carga llenos de escombros a otro sitio, donde él y sus colegas iniciaron el análisis científico. En noviembre del 2006, Barkay anunció que, entre otros objetos, había descubierto una moneda de la época de la rebelión de los judíos contra Roma (cerca del año 70, que culminó con la destrucción del templo), puntas de flecha usadas por los babilonios (que destruyeron Jerusalén en el 586 antes de Cristo), parte de una máquina romana de guerra, cruces dejadas por peregrinos cristianos, y hasta un antiguo vaso egipcio, probablemente del 1.300 antes de Cristo. Sin embargo, el descubrimiento más importante fue la impresión de un sello, posiblemente relacionado con la familia sacerdotal de la que se habla en el libro de Jeremías (en el Antiguo Testamento). Todo eso, y más, entre los escombros de un lugar que las autoridades musulmanas decían que no tenía nada de valor arqueológico y los arqueólogos judíos no querían excavar, sosteniendo que los artefactos ya estaban destruidos. En una reciente entrevista, Zweig explicó que la impresión del sello (un pequeño fragmento de arcilla) se encontró en el 2005. Aunque el nombre está incompleto, parece decir “Gealiaju hijo de Imer”. Immer es el nombre de la familia que puso al profeta Jeremías en la cárcel (ver Jeremías 20:1). Barkay comentó que, porque los artefactos descubiertos entre los escombros no fueron desenterrados en el lugar donde originalmente estaban, “no serán de mucho interés para los arqueólogos profesionales”. Sin embargo, dijo, “eso no significa que no puedan arrojar nueva luz sobre el pasado”. Tesoros entre ánforas En algún momento del siglo I de la era cristiana, un barco romano que iba desde Cádiz (hoy España) hasta Roma se hundió, probablemente durante una tormenta, a 1,5 km al este de Valencia, en el Mar Mediterráneo. El barco, de 30 metros de largo y capaz de transportar hasta 400 toneladas de carga, quedó en el fondo del mar a 25 metros de profundidad hasta que en el 2000 lo descubrió por casualidad un marinero, cuando una de las anclas de su bote se enganchó en una de las ánforas (jarras de arcilla) del barco romano. En una reciente entrevista, Carles de Juan, el arqueólogo marino a cargo de las tareas de análisis del barco, comentó que la mayoría de la carga consistía de jarras de salsa de pescado, uno de los condimentos favoritos de los romanos. De Juan explicó que la posición del barco indica que la tripulación había decidido dirigirse hacia tierra “despreocupándose de la carga y sólo tratando de salvar sus vidas”. El comentario de este arqueólogo recuerda el incidente narrado en Hechos 27, conocido como “el naufragio de Pablo”. En este caso, los marineros primero arrojan al mar “los aparejos de la nave” (v. 19) y luego la carga (el trigo, v. 38). El Apóstol Pablo y sus compañeros sobrevivieron el naufragio, el destino de la tripulación del barco de Valencia sigue siendo un misterio. Las exploraciones y excavaciones del barco romano cerca de Valencia comenzaron finalmente en julio del 2006. El barco permanece enterrado en un 60 por ciento, pero se estima que transportaba unas 1.500 ánforas de un metro de alto cada una. Además de la salsa de pescado, el barco también llevaba lingotes de plomo y de cobre, que se usaban para fabricar distintos instrumentos de bronce, desde escudos y armas hasta las cañerías para las casas de las familias romanas adineradas.
Tesoros robados del Templo estarían enterrados en Israel
Posted by fmiraval at 6:15 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Octubre del 2006 Los tesoros que los romanos se llevaron de Jerusalén luego de conquistar y destruir la ciudad en el año 70 después de Cristo podrían estar escondidos en Israel, y no, como popularmente se cree, en los sótanos del Vaticano, afirmó recientemente un arqueólogo inglés. En el año 70, el general romano Tito (quien luego llegó a ser emperador) aplastó la rebelión de los judíos y confiscó todo objeto de valore que encontró dentro del Templo de Jerusalén. Tito falleció en el año 81, y en su honor se construyó el llamado Arco del Triunfo de Tito, que todavía existe en Roma. En una de las paredes de esta estructura (de unos 15 m de alto, 13 de ancho, y 4,7 de profundidad) aparece un bajorrelieve que muestra a los soldados romanos llevándose objetos del templo, entre los que se destaca el candelabro de oro con siete brazos (menorah). Durante siglos, se pensó que los objetos robados por los romanos formaban parte del tesoro del emperador romano y que, eventualmente, quedaron en custodia del Vaticano. Pero, según el arqueólogo Sean Kingsley, esos objetos, incluyendo las trompetas de bronce que se usaban en el templo, ya no estarían en Roma sino que se encontrarían enterrados debajo del Monasterio de Teodosio, en Belén, en la zona hoy ocupada por los palestinos. Kingsley acaba de publicar un libro, El Oro de Dios: La búsqueda del tesoro perdido del Templo de Jerusalén, en el que detalla sus diez años de investigaciones sobre este tema. Kingsley sostiene que durante casi 500 años los artefactos del templo quedaron en exhibición en el Foro de la Paz de Roma. Luego, hacia mediados del siglo V, cuando los vándalos atacaron Roma, el tesoro del Templo de Jerusalén (unas 50 toneladas de oro y plata), se llevó a Cartago, en el norte de Africa (hoy Tunisia). Un siglo después, los objetos pasaron a Constantinopla (hoy Estambul), donde permanecieron por 200 años. Luego, ante el avance los persas en el siglo VII, los cristianos finalmente llevaron el tesoro de regreso a Jerusalén y lo enterraron en el lugar en donde hasta ahora permanece. En su libro, Kingsley cita numerosas fuentes medievales que, según él, verifican la historia de los tumultuosos viajes del tesoro del Templo. ¿Encontraron la alberca del Rey David? A principios de octubre pasado se anunció en Jerusalén que recientes excavaciones podrían haber descubierto la alberca usada por el Rey David, unos mil años antes de Cristo. El profesor Ronny Reich, de la Universidad de Haifa, arqueólogo a cargo de las excavaciones, indicó en rueda de prensa con los medios locales que hace pocos meses se descrubrió un túnel que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, es el que llevaba agua a la alberca que el Rey David y sus sucesores usaban para bañarse. Reich dijo que la excavación completa del túnel, que mide unos 30 metros de largo, llevará varios meses, y que aún no hay fecha fija para el inicio de esas tareas, ya que primero se debe obtener el permiso correspondiente por parte del Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega, dueño de los terrenos en cuestión. Reich enfatizó que él no adelantará ninguna conclusión sobre qué podría haber al otro lado del túnel, y manifestó que sólo dará a conocer sus conclusiones si durante las excavaciones se encuentran objetos que puedan fecharse con certeza. Sin embargo, en excavaciones separadas que culminaron hace un año, otros arqueólogos encontraron la alberca que los peregrinos a Jerusalén en la época de Jesús usaban para refrescarse y lavarse antes de entrar al Templo. Ese descubrimiento renovó el interés en la excavación que ahora dirige Reich. Manuscritos del Mar Muerto atraen a multitudes La nueva exhibición sobre los Manuscritos del Mar Muerto que recientemente se abrió en la ciudad de Seattle, estado de Washington, promete atraer a unos 165.000 visitantes, debido al enfoque científico que se le dio al tema, y a las actividades para toda la familia, indicaron los organizadores. Una exhibición similar, en Charlotte, Carolina del Norte, contó con más de 220.000 vistantes. Según el Dr. Eugene Ulrich, profesor de escrituras hebreas en la Universidad de Notre Dame, manifestó que “cada vez que se realiza una de estas muestras la asistencia del público ha sido extraordinaria”. Ulrich ha colaborado durante los últimos diez años con varios museos que realizaron exhibiciones de los manuscritos del Mar Muerto, aunque no ha participado de la muestra en Seattle. Ulrich dijo que se sentía impresionado por la cantidad de personas, tanto judíos como cristianos, como público en general, que van a los museos para ver estos manuscritos que se escribieron hace unos 2000 años y que se descubrieron en 1947, cerca del lugar conocido como Qumran, en Israel. En total, en excavaciones que duraron varias décadas, se encontraron unos 800 rollos en once cuevas de Qunram. Según Ulrich, es bastante común encontrarse con personas que llegan al museo con el expreso propósito “de reafirmar y profundizar su fe”. Ulrich dijo que los manuscritos del Mar Muerto han ayudado a confirmar la veracidad de numerosos pasajes del texto bíblico del Antiguo Testamento y han permitido aprender más sobre las costumbres y el pensamiento judío en la época del Nuevo Testamento. “En mis conferencias, le digo a la gente que la Biblia no ha cambiado, sino que, con los manuscritos del Mar Muerto, nuestro conocimiento de la Biblia se ha enriquecido”, comentó Ulrich en declaraciones a un periódico de Seattle.
Posted by fmiraval at 6:15 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Octubre del 2006 Los tesoros que los romanos se llevaron de Jerusalén luego de conquistar y destruir la ciudad en el año 70 después de Cristo podrían estar escondidos en Israel, y no, como popularmente se cree, en los sótanos del Vaticano, afirmó recientemente un arqueólogo inglés. En el año 70, el general romano Tito (quien luego llegó a ser emperador) aplastó la rebelión de los judíos y confiscó todo objeto de valore que encontró dentro del Templo de Jerusalén. Tito falleció en el año 81, y en su honor se construyó el llamado Arco del Triunfo de Tito, que todavía existe en Roma. En una de las paredes de esta estructura (de unos 15 m de alto, 13 de ancho, y 4,7 de profundidad) aparece un bajorrelieve que muestra a los soldados romanos llevándose objetos del templo, entre los que se destaca el candelabro de oro con siete brazos (menorah). Durante siglos, se pensó que los objetos robados por los romanos formaban parte del tesoro del emperador romano y que, eventualmente, quedaron en custodia del Vaticano. Pero, según el arqueólogo Sean Kingsley, esos objetos, incluyendo las trompetas de bronce que se usaban en el templo, ya no estarían en Roma sino que se encontrarían enterrados debajo del Monasterio de Teodosio, en Belén, en la zona hoy ocupada por los palestinos. Kingsley acaba de publicar un libro, El Oro de Dios: La búsqueda del tesoro perdido del Templo de Jerusalén, en el que detalla sus diez años de investigaciones sobre este tema. Kingsley sostiene que durante casi 500 años los artefactos del templo quedaron en exhibición en el Foro de la Paz de Roma. Luego, hacia mediados del siglo V, cuando los vándalos atacaron Roma, el tesoro del Templo de Jerusalén (unas 50 toneladas de oro y plata), se llevó a Cartago, en el norte de Africa (hoy Tunisia). Un siglo después, los objetos pasaron a Constantinopla (hoy Estambul), donde permanecieron por 200 años. Luego, ante el avance los persas en el siglo VII, los cristianos finalmente llevaron el tesoro de regreso a Jerusalén y lo enterraron en el lugar en donde hasta ahora permanece. En su libro, Kingsley cita numerosas fuentes medievales que, según él, verifican la historia de los tumultuosos viajes del tesoro del Templo. ¿Encontraron la alberca del Rey David? A principios de octubre pasado se anunció en Jerusalén que recientes excavaciones podrían haber descubierto la alberca usada por el Rey David, unos mil años antes de Cristo. El profesor Ronny Reich, de la Universidad de Haifa, arqueólogo a cargo de las excavaciones, indicó en rueda de prensa con los medios locales que hace pocos meses se descrubrió un túnel que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, es el que llevaba agua a la alberca que el Rey David y sus sucesores usaban para bañarse. Reich dijo que la excavación completa del túnel, que mide unos 30 metros de largo, llevará varios meses, y que aún no hay fecha fija para el inicio de esas tareas, ya que primero se debe obtener el permiso correspondiente por parte del Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega, dueño de los terrenos en cuestión. Reich enfatizó que él no adelantará ninguna conclusión sobre qué podría haber al otro lado del túnel, y manifestó que sólo dará a conocer sus conclusiones si durante las excavaciones se encuentran objetos que puedan fecharse con certeza. Sin embargo, en excavaciones separadas que culminaron hace un año, otros arqueólogos encontraron la alberca que los peregrinos a Jerusalén en la época de Jesús usaban para refrescarse y lavarse antes de entrar al Templo. Ese descubrimiento renovó el interés en la excavación que ahora dirige Reich. Manuscritos del Mar Muerto atraen a multitudes La nueva exhibición sobre los Manuscritos del Mar Muerto que recientemente se abrió en la ciudad de Seattle, estado de Washington, promete atraer a unos 165.000 visitantes, debido al enfoque científico que se le dio al tema, y a las actividades para toda la familia, indicaron los organizadores. Una exhibición similar, en Charlotte, Carolina del Norte, contó con más de 220.000 vistantes. Según el Dr. Eugene Ulrich, profesor de escrituras hebreas en la Universidad de Notre Dame, manifestó que “cada vez que se realiza una de estas muestras la asistencia del público ha sido extraordinaria”. Ulrich ha colaborado durante los últimos diez años con varios museos que realizaron exhibiciones de los manuscritos del Mar Muerto, aunque no ha participado de la muestra en Seattle. Ulrich dijo que se sentía impresionado por la cantidad de personas, tanto judíos como cristianos, como público en general, que van a los museos para ver estos manuscritos que se escribieron hace unos 2000 años y que se descubrieron en 1947, cerca del lugar conocido como Qumran, en Israel. En total, en excavaciones que duraron varias décadas, se encontraron unos 800 rollos en once cuevas de Qunram. Según Ulrich, es bastante común encontrarse con personas que llegan al museo con el expreso propósito “de reafirmar y profundizar su fe”. Ulrich dijo que los manuscritos del Mar Muerto han ayudado a confirmar la veracidad de numerosos pasajes del texto bíblico del Antiguo Testamento y han permitido aprender más sobre las costumbres y el pensamiento judío en la época del Nuevo Testamento. “En mis conferencias, le digo a la gente que la Biblia no ha cambiado, sino que, con los manuscritos del Mar Muerto, nuestro conocimiento de la Biblia se ha enriquecido”, comentó Ulrich en declaraciones a un periódico de Seattle.
¿Certeza matemática de la existencia de Adán?
Posted by fmiraval at 6:15 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Agosto del 2006 Los capítulos 2 a 4 del Génesis, el primer libro de la Biblia, hablan de Adán y de su esposa Eva, progenitores de toda la raza humana. Según tres expertos en los orígenes de la humanidad , la respuesta es “aparentemente sí” El escritor Steve Olson, especializado en ciencias biológicas; Douglas Rohde, científico en computación del Insituto de Tecnología de Massachusetts; y Joseph Chang, profesor de estadísticas de la Universidad de Yale, afirman que existe una “certeza matemática” que la humanidad tuvo un antepasado común que habría vivido en Asia hace unos 7.000 años. Olson, Rodhe y Chang comezaron a colaborar en el 2000 para investigar los orígenes humanos. En el 2002, Olson escribió el libro “Trazando el Mapa de la Historia Humana”. Y recientemente (1 de julio del 2006), Olson declaró que él y sus colaboradores habían llegado a la conclusión que hacia el año 5.000 antes de Cristo vivió en algún lugar de Asia un hombre o una mujer de quien descienden los 6.500 millones de seres humanos que hoy pueblan el planeta. Olson caracteriza a ese ser humano como “la última persona de la historia cuyo árbol genealógico incluye a todos los seres humanos actuales”. Según Olson, escribiendo en un artículo para la revista Nature, “no importa qué idioma hablemos o cuál sea nuestro color de piel, tomos compartimos (los mismos) antepasados”. Eso significa que cuando los judíos o los musulmanes se proclaman descientes de un antepasado único (Abraham), o cuando los cristianos hablan de Adán, tienen razón, de acuerdo con Olson. Pero ni Olson ni sus colegas adjudican a ese antepasado común el mismo peso histórico, religiososo y simbólico que tiene Adán en el texto bíblico. De hecho, el hombre del que habla Olson y el Adán de la Biblia tienen poco en común. Para Olson, lo único que hizo el antepasado de toda la humanidad fue “nacer, vivir, tener hijos y morir”. Y aunque las matemáticas del crecimiento de la población humana muestran que tal antepasado existió, esas mismas matemáticas no dan indicaciones de dónde vivió o a qué se dedicó. Para enterarse de esos detalles hay que leer la Biblia. Sea como fuere, Olson cree que él y los otros investigadores han demostrado concluyentemente que toda persona, sin importar la cultura, el idioma o la religión, proviene de un antepasado común que vivió aproximadamente en el lugar y en la época en que tradicionalmente se dice que vivió Adán. ¿Dónde nació el Emperador Augusto? Augusto, el primer emperador Romano, nació en una casa de Roma. Y la arqueóloga Clementina Panella dice haberla encontrado. En una noticia difundida el pasado 20 de julio, Panella indicó que recientes excavaciones en la llamada Colina Palatina de Roma parecen indicar que los investigadores habrían descubierto la casa natal de Augusto, que era el emperador en la época del nacimiento y temprana infancia de Jesús (ver Lucas 2:1). Panella dijo que su equipo encontró “una cas muy antigua de una familia aristocrática” y que, al realizar posteriores investigaciones históricas, podría tratarse de la misma vivienda en la que Augusto nació en el 63 antes de Cristo. Panella enfatizó que no se puede saber con certeza si realmente ese es el lugar. No existe un cartel escrito en latín que diga “Aquí nació Augusto”. Pero se sabe que el emperador pasaba mucho tiempo en esta zona. Hasta ahora, poco es lo que se ha excavado. Según Panella, la mayoría de la casa de Augusto todavía está baho tierra, y, además, existirían pasadizos por debajo de la casa. La arqueóloga dijo que en las cercanías existen otras dos casas en las que también vivió Augusto, una de ellas con dos salas grandes con exquisitos frescos en las paredes. ¿Cuánto queda por descubirse del Egipto antiguo? Mucho, según un informe publicado el pasado 16 de julio por Zahi Hawass, el Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Según Hawass, por lo menos el 30 por ciento de los monumentos del Egipto antiguo, incluyendo tumbas y pirámidas, aún no se han desenterrado, y, en muchos casos, ni siquiera se los ha localizado. Por ejemplo, jamás se ha encontrado la tumba de la famosa reina Nefertiti, esposa de Amenotep IV (mejor conocido como Akenatón) y suegra de Tutankamón. Nefertiti vivió a mediados del siglo XIV antes de Cristo, unos cien años después del Exodo. En 1999 y en el 2003 se creyó que la momia de Nefertiti había sido descubierta en el llamado Valle de los Reyes, pero en ambos casos la evidencia fue insuficiente. En febrero de este año, el descubrimiento de una nueva tumba reavivó la esperanza, pero los sarcófagos estaban vacíos. Hawass aseveró que no hay manera de saber qué más se puede llegar a descubir debajo de la arena de Egipto. Bastaría encontrar una sóla tumba intacta para tener que rescribir los libros de texto sobre el Egipto antiguo, afirmó.
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Francisco Miraval Agosto del 2006 Los capítulos 2 a 4 del Génesis, el primer libro de la Biblia, hablan de Adán y de su esposa Eva, progenitores de toda la raza humana. Según tres expertos en los orígenes de la humanidad , la respuesta es “aparentemente sí” El escritor Steve Olson, especializado en ciencias biológicas; Douglas Rohde, científico en computación del Insituto de Tecnología de Massachusetts; y Joseph Chang, profesor de estadísticas de la Universidad de Yale, afirman que existe una “certeza matemática” que la humanidad tuvo un antepasado común que habría vivido en Asia hace unos 7.000 años. Olson, Rodhe y Chang comezaron a colaborar en el 2000 para investigar los orígenes humanos. En el 2002, Olson escribió el libro “Trazando el Mapa de la Historia Humana”. Y recientemente (1 de julio del 2006), Olson declaró que él y sus colaboradores habían llegado a la conclusión que hacia el año 5.000 antes de Cristo vivió en algún lugar de Asia un hombre o una mujer de quien descienden los 6.500 millones de seres humanos que hoy pueblan el planeta. Olson caracteriza a ese ser humano como “la última persona de la historia cuyo árbol genealógico incluye a todos los seres humanos actuales”. Según Olson, escribiendo en un artículo para la revista Nature, “no importa qué idioma hablemos o cuál sea nuestro color de piel, tomos compartimos (los mismos) antepasados”. Eso significa que cuando los judíos o los musulmanes se proclaman descientes de un antepasado único (Abraham), o cuando los cristianos hablan de Adán, tienen razón, de acuerdo con Olson. Pero ni Olson ni sus colegas adjudican a ese antepasado común el mismo peso histórico, religiososo y simbólico que tiene Adán en el texto bíblico. De hecho, el hombre del que habla Olson y el Adán de la Biblia tienen poco en común. Para Olson, lo único que hizo el antepasado de toda la humanidad fue “nacer, vivir, tener hijos y morir”. Y aunque las matemáticas del crecimiento de la población humana muestran que tal antepasado existió, esas mismas matemáticas no dan indicaciones de dónde vivió o a qué se dedicó. Para enterarse de esos detalles hay que leer la Biblia. Sea como fuere, Olson cree que él y los otros investigadores han demostrado concluyentemente que toda persona, sin importar la cultura, el idioma o la religión, proviene de un antepasado común que vivió aproximadamente en el lugar y en la época en que tradicionalmente se dice que vivió Adán. ¿Dónde nació el Emperador Augusto? Augusto, el primer emperador Romano, nació en una casa de Roma. Y la arqueóloga Clementina Panella dice haberla encontrado. En una noticia difundida el pasado 20 de julio, Panella indicó que recientes excavaciones en la llamada Colina Palatina de Roma parecen indicar que los investigadores habrían descubierto la casa natal de Augusto, que era el emperador en la época del nacimiento y temprana infancia de Jesús (ver Lucas 2:1). Panella dijo que su equipo encontró “una cas muy antigua de una familia aristocrática” y que, al realizar posteriores investigaciones históricas, podría tratarse de la misma vivienda en la que Augusto nació en el 63 antes de Cristo. Panella enfatizó que no se puede saber con certeza si realmente ese es el lugar. No existe un cartel escrito en latín que diga “Aquí nació Augusto”. Pero se sabe que el emperador pasaba mucho tiempo en esta zona. Hasta ahora, poco es lo que se ha excavado. Según Panella, la mayoría de la casa de Augusto todavía está baho tierra, y, además, existirían pasadizos por debajo de la casa. La arqueóloga dijo que en las cercanías existen otras dos casas en las que también vivió Augusto, una de ellas con dos salas grandes con exquisitos frescos en las paredes. ¿Cuánto queda por descubirse del Egipto antiguo? Mucho, según un informe publicado el pasado 16 de julio por Zahi Hawass, el Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Según Hawass, por lo menos el 30 por ciento de los monumentos del Egipto antiguo, incluyendo tumbas y pirámidas, aún no se han desenterrado, y, en muchos casos, ni siquiera se los ha localizado. Por ejemplo, jamás se ha encontrado la tumba de la famosa reina Nefertiti, esposa de Amenotep IV (mejor conocido como Akenatón) y suegra de Tutankamón. Nefertiti vivió a mediados del siglo XIV antes de Cristo, unos cien años después del Exodo. En 1999 y en el 2003 se creyó que la momia de Nefertiti había sido descubierta en el llamado Valle de los Reyes, pero en ambos casos la evidencia fue insuficiente. En febrero de este año, el descubrimiento de una nueva tumba reavivó la esperanza, pero los sarcófagos estaban vacíos. Hawass aseveró que no hay manera de saber qué más se puede llegar a descubir debajo de la arena de Egipto. Bastaría encontrar una sóla tumba intacta para tener que rescribir los libros de texto sobre el Egipto antiguo, afirmó.
Nueva evidencia reafirma la histórica popularidad de Jerusalén
Posted by fmiraval at 6:14 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Junio del 2006 El descubrimiento de cientos de utensillos de piedra en la zona sur de Jerusalén demuestra que, tal como la Biblia lo indica en Génesis (capítulo 14, versículo 18), esta ciudad ya estaba habitada y era un popular centro de comercio mucho tiempo antes de que llegase a ser la capital del reino de Israel. Según se informó a principios de mayo pasado, durante la construcción de un nuevo edificio en el área conocida como Kibbutz Ramat Rachel, arqueólogos israelíes encontraron los utensillos de piedra (ver foto), algunos de ellos aparentemente entre los más antiguos jamás hallados en la zona. En un comunicado de prensa, los arqueólogos Omri Barzilai y Michal Birkenfeld, quienes dirigen las excavaciones, especularon que el hecho que en esa área la masa rocosa esté el nivel de la superficie parece haber sido el factor clave que atrajo a los primeros habitantes. Sin embargo, la falta de agua en la zona indicaría que aquellos primeros habitantes todavía eran nómadas, y que dependían de la caza de animales y la recolección de plantas silvestres para su subsistencia. Barzilai y Birkenfeld indicaron que ésta es sólo la tercera vez que, en lo que hoy es Jerusalén, se encuentran restos arqueológicos anteriores a la llamada “época bíblica”. Los otros dos descubrimientos se realizaron en el Monte Scopus y en la calle Emek Refaim. Nuevo análisis de las conquistas egipcias en tiempos de Moisés El análisis de una antigua tumba de Nubia (un reino al sur de Egipto) parece indicar que los egipcios, después de conquistar un territorio, dejaban al pueblo conquistado a cargo de la administración de ese territorio, según informaron en mayo pasado arqueólogos de la Universidad de Chicago y de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá. Hacia el año 1550 antes de Cristo, la época en que los israelistas estaban a Egipto (ver Exodo 1 y 2), Egipto conquistó Nubia (que hoy es la zona norte de Sudán) y tomó así el control de importantes rutas comerciales. Nubia a veces recibe el nombre de Etiopía y a veces el de Cus (o Kush). El análisis de una tumba en el cementerio de Tombos, cerca de lo que era la tercera catarata del Nilo, revela que los egipcios, a pesar de la conquista, dejaron la administración de la región en manos de los nativos de Nubia. El arqueólogo Michele R. Buzon, de la Universidad de Alberta, comentó que hasta ahora, erróneamente, se había seguido el modelo de “colonialismo europeo” para entender las conquistas de Egipto, es decir, se suponía que los conquistadores desplazaban a los nativos del gobierno. Sin embargo, según Buzon, lo que realmente existía era un “intercambio cultural”. El descubrimiento es interesante porque parece darle cierta credibilidad a una antigua leyenda, que se conserva en los escritos del historiador judío Flavio Josefo (siglo I), según la cual Moisés tenía una novia (o prometida) de Nubia , la princesa Tharbis, quien salvó a su ciudad del ataque de las tropas egipcias, a cargo de Moisés, entregando la ciudad sin resistencia a los egipcios. (Ver Josefo, Antigüedades II, X). Según el mismo relato, otras ciudades de Nubia decidieron resistir, y Moisés, al mando de las tropas egipcias, aplastó la resistencia y esclavizó a la gente de Nubia. Josefo afirma que tras esa victoria Moisés regresó a Egipto donde enventualmente tuvo su encuentro con Dios que culminó con la liberación del pueblo de Israel. Sea como fuere, esa interacción cultural y militar entre Nubia y Egipto, de la que habla Josefo con Moisés como figura central, deberá ahora se reexaminada a la luz de los descubrimientos arqueológicos en el cementerio de Tombos. Excavaciones en En Gedi revelan nuevos detalles de ese oasis Recientemente el Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén dio a conocer un reporte premilinar de las excavaciones que se realizaron en el oasis de En Gedi, cerca del Mar Muerto, entre marzo del 2003 y enero del 2005. En Gedi (que en la literatura antigua y moderna tiene además otros 14 nombres) es el principal oasis en la costa oeste del Mar Muerto y ha sido habitado permanentemente desde hace milenios. Era un lugar famoso en la época de Salomón (Josué 15:62), conocido por la belleza y la fertilidad del área (Cantar de los Cantares 1:14). Allí también se refugió David, antes de ser rey (I Samuel 23 y 24). Las excavaciones, sin embargo, se concentraron en una serie de casas de la época del Segundo Templo, es decir, la época de Jesús. Las casas eran de una sola habitación con un patio. Las paredes eran de piedra o de ladrillo, luego recubiertas con barro. Los arqueólogos también encontraron vasijas de uso domésticos, ollas, lámparas y algunas copas, así cientos de monedas de bronce y algunas de plata. En Gedi fue destruido por las tropas romadas en el 67 d.C., y abandonado poco después, después de casi mil años de ocupación continua.
Posted by fmiraval at 6:14 pm, May 31st 2007.
Francisco Miraval Junio del 2006 El descubrimiento de cientos de utensillos de piedra en la zona sur de Jerusalén demuestra que, tal como la Biblia lo indica en Génesis (capítulo 14, versículo 18), esta ciudad ya estaba habitada y era un popular centro de comercio mucho tiempo antes de que llegase a ser la capital del reino de Israel. Según se informó a principios de mayo pasado, durante la construcción de un nuevo edificio en el área conocida como Kibbutz Ramat Rachel, arqueólogos israelíes encontraron los utensillos de piedra (ver foto), algunos de ellos aparentemente entre los más antiguos jamás hallados en la zona. En un comunicado de prensa, los arqueólogos Omri Barzilai y Michal Birkenfeld, quienes dirigen las excavaciones, especularon que el hecho que en esa área la masa rocosa esté el nivel de la superficie parece haber sido el factor clave que atrajo a los primeros habitantes. Sin embargo, la falta de agua en la zona indicaría que aquellos primeros habitantes todavía eran nómadas, y que dependían de la caza de animales y la recolección de plantas silvestres para su subsistencia. Barzilai y Birkenfeld indicaron que ésta es sólo la tercera vez que, en lo que hoy es Jerusalén, se encuentran restos arqueológicos anteriores a la llamada “época bíblica”. Los otros dos descubrimientos se realizaron en el Monte Scopus y en la calle Emek Refaim. Nuevo análisis de las conquistas egipcias en tiempos de Moisés El análisis de una antigua tumba de Nubia (un reino al sur de Egipto) parece indicar que los egipcios, después de conquistar un territorio, dejaban al pueblo conquistado a cargo de la administración de ese territorio, según informaron en mayo pasado arqueólogos de la Universidad de Chicago y de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá. Hacia el año 1550 antes de Cristo, la época en que los israelistas estaban a Egipto (ver Exodo 1 y 2), Egipto conquistó Nubia (que hoy es la zona norte de Sudán) y tomó así el control de importantes rutas comerciales. Nubia a veces recibe el nombre de Etiopía y a veces el de Cus (o Kush). El análisis de una tumba en el cementerio de Tombos, cerca de lo que era la tercera catarata del Nilo, revela que los egipcios, a pesar de la conquista, dejaron la administración de la región en manos de los nativos de Nubia. El arqueólogo Michele R. Buzon, de la Universidad de Alberta, comentó que hasta ahora, erróneamente, se había seguido el modelo de “colonialismo europeo” para entender las conquistas de Egipto, es decir, se suponía que los conquistadores desplazaban a los nativos del gobierno. Sin embargo, según Buzon, lo que realmente existía era un “intercambio cultural”. El descubrimiento es interesante porque parece darle cierta credibilidad a una antigua leyenda, que se conserva en los escritos del historiador judío Flavio Josefo (siglo I), según la cual Moisés tenía una novia (o prometida) de Nubia , la princesa Tharbis, quien salvó a su ciudad del ataque de las tropas egipcias, a cargo de Moisés, entregando la ciudad sin resistencia a los egipcios. (Ver Josefo, Antigüedades II, X). Según el mismo relato, otras ciudades de Nubia decidieron resistir, y Moisés, al mando de las tropas egipcias, aplastó la resistencia y esclavizó a la gente de Nubia. Josefo afirma que tras esa victoria Moisés regresó a Egipto donde enventualmente tuvo su encuentro con Dios que culminó con la liberación del pueblo de Israel. Sea como fuere, esa interacción cultural y militar entre Nubia y Egipto, de la que habla Josefo con Moisés como figura central, deberá ahora se reexaminada a la luz de los descubrimientos arqueológicos en el cementerio de Tombos. Excavaciones en En Gedi revelan nuevos detalles de ese oasis Recientemente el Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén dio a conocer un reporte premilinar de las excavaciones que se realizaron en el oasis de En Gedi, cerca del Mar Muerto, entre marzo del 2003 y enero del 2005. En Gedi (que en la literatura antigua y moderna tiene además otros 14 nombres) es el principal oasis en la costa oeste del Mar Muerto y ha sido habitado permanentemente desde hace milenios. Era un lugar famoso en la época de Salomón (Josué 15:62), conocido por la belleza y la fertilidad del área (Cantar de los Cantares 1:14). Allí también se refugió David, antes de ser rey (I Samuel 23 y 24). Las excavaciones, sin embargo, se concentraron en una serie de casas de la época del Segundo Templo, es decir, la época de Jesús. Las casas eran de una sola habitación con un patio. Las paredes eran de piedra o de ladrillo, luego recubiertas con barro. Los arqueólogos también encontraron vasijas de uso domésticos, ollas, lámparas y algunas copas, así cientos de monedas de bronce y algunas de plata. En Gedi fue destruido por las tropas romadas en el 67 d.C., y abandonado poco después, después de casi mil años de ocupación continua.